Montar una carta digital tiene poco misterio en lo técnico: una pantalla, un reproductor y un programa para subir el contenido. Donde se falla es en cómo se diseña la carta. La mayoría de los que dan el paso cometen el mismo error: meten el PDF de la carta de papel en la pantalla y se preguntan por qué nadie la lee.
Una pantalla no es un folio. Se lee de pie, a distancia y en pocos segundos. Vamos a ver qué necesitas y, sobre todo, cómo estructurar el contenido para que funcione de verdad.
Te hacemos un resumen
- Necesitas tres cosas: pantalla, reproductor y software de gestión. Sin el software tienes un monitor, no una carta digital.
- El error número uno es volcar el PDF de la carta de papel. Hay que rehacerla pensada para pantalla.
- Regla práctica: de 5 a 7 platos por pantalla y entre 8 y 12 segundos por pantalla antes de rotar.
- Los precios y los alérgenos tienen sus reglas: el precio debe ser legible y los alérgenos, accesibles.
Qué vas a ver
Calcula el bucle de tu carta digital
Dinos cuántos platos tienes y cómo pide tu cliente. Te decimos en cuántas pantallas hay que repartirlos y cuánto dura la vuelta completa.
Regla rápida: de 5 a 7 platos por pantalla y de 8 a 12 segundos antes de rotar. Con 24 platos salen unas 4 pantallas y una vuelta completa de en torno a 40 segundos.
Qué necesitas para montarla
Tres piezas, y conviene entender qué hace cada una porque es lo que separa un presupuesto serio de uno incompleto.
| Pieza | Qué hace | Qué pasa si falta |
|---|---|---|
| La pantalla | Muestra la carta. Profesional, preparada para estar encendida toda la jornada. | Con una tele doméstica: se calienta, se degrada y pierde garantía en uso comercial. |
| El reproductor | El aparato que reproduce el contenido y lo mantiene en bucle. | Dependes de un USB o de un portátil encendido detrás de la barra. |
| El software | Te deja cambiar la carta desde el móvil y programar por franjas horarias. | Cada cambio implica bajar el USB, editarlo y volver a subirlo. Nadie lo hace. |
El software es la parte que más se subestima y la que marca la diferencia entre una carta que se actualiza y una que lleva seis meses sin tocarse.
Cómo estructurar la carta en pantalla
Aquí está la parte que no cuenta casi nadie y que decide si funciona.
Cuántos platos por pantalla
Entre cinco y siete. Con más, el cuerpo de letra baja tanto que deja de leerse desde donde está el cliente. Si tu carta tiene treinta platos, no caben: se reparten en varias pantallas que van rotando por categorías (entrantes, principales, postres).
Cuánto tiempo antes de cambiar
De 8 a 12 segundos por pantalla. Menos, y quien está leyendo se queda a medias, que es la sensación más frustrante posible. Más, y el que llega justo cuando acaba de cambiar tiene que esperar demasiado para ver lo que le interesa.
Ajústalo a tu sitio: si tu cliente pide en barra de pie y con prisa, tira a 8 segundos. Si hay cola y espera de pie mirando, puedes irte a 12.
Qué tamaño de letra
La regla rápida: ponte donde va a estar tu cliente y lee la pantalla. Si tienes que acercarte o entrecerrar los ojos, la letra es pequeña. Suena básico, pero es el fallo más habitual y se detecta en diez segundos.
En qué orden
Lo que más te interesa vender, arriba y en la primera pantalla del bucle. El ojo entra por arriba a la izquierda y ahí se queda si encuentra algo que le convence. El plato de mayor margen no debería estar en la cuarta rotación.
Volcar el PDF de la carta de papel tal cual. Un A4 tiene un montón de espacio, se sostiene en la mano y se lee a treinta centímetros. Una pantalla se lee de pie, a dos o tres metros y en el tiempo que tardas en decidir. Son formatos distintos y piden diseños distintos. Si solo vas a hacer una cosa bien, que sea rehacer la carta pensando en pantalla.
Haz que tu negocio no pase desapercibido
- Capta todas las miradas: Tu mensaje impacta y conecta desde el primer segundo.
- Sin complicaciones: Nos encargamos de todo para que tú solo te ocupes de crecer.
- Soluciones a tu medida: Solo lo que necesitas, sin ofertas estándar ni letras pequeñas.
Haz lo que hacen los que marcan la diferencia: da el primer paso ahora.
Precios y alérgenos
Dos puntos con los que conviene no improvisar.
Los precios tienen que verse con claridad, en el mismo tamaño de letra que el plato o cerca. Poner el precio en un cuerpo diminuto para que no cante genera desconfianza, y encima el cliente pregunta igual. Alinéalos a la derecha o justo debajo del nombre del plato: en pantalla se sigue mejor que con la línea de puntos de la carta de papel.
Los alérgenos deben estar disponibles para el cliente. En una pantalla que rota rápido no hay sitio para el listado completo de cada plato sin destrozar la legibilidad. Lo que funciona es usar los iconos estándar junto a cada plato y tener el detalle completo accesible: en carta física, en la web o con un QR en la mesa. Consúltalo con tu asesor, porque la normativa aplica igual que en papel.
Programar la carta por franjas
Esta es la ventaja que más rentabiliza la pantalla y la que menos se aprovecha. La carta digital puede cambiar sola según la hora:
- Mañana: desayunos, tostadas, cafés.
- Mediodía: menú del día y platos de carta.
- Tarde: meriendas, cafés y postres.
- Noche: cartas de cena, cócteles, sugerencias del chef.
Se programa una vez y funciona solo cada día. Nadie tiene que acordarse de cambiar nada, que es exactamente lo que pasa con la pizarra: a las cinco de la tarde sigue anunciando el menú del mediodía.
Cuánto se tarda en tenerla funcionando
Menos de lo que la gente imagina. El montaje físico es cuestión de horas: colgar la pantalla, conectar el reproductor y dejar el software configurado. Lo que lleva tiempo es rehacer la carta para pantalla, y eso depende de lo grande que sea.
Un consejo práctico: no intentes tener la carta perfecta el primer día. Sal con una versión que funcione, mira cómo la lee tu cliente durante una semana y ajusta. Como cambiar no cuesta nada, puedes permitirte iterar, algo que con la carta impresa era impensable.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar una televisión normal para la carta digital?
Se puede, pero no aguanta. Una tele doméstica no está diseñada para estar encendida toda la jornada durante años: se calienta, el panel se degrada antes y en uso comercial normalmente pierde la garantía. Lo contamos con detalle en por qué una televisión doméstica no sirve para uso comercial.
¿Puedo cambiar los precios yo mismo?
Sí, y es la razón principal por la que la gente da el paso. Desde el móvil o el ordenador cambias un precio en un minuto y se refleja en la pantalla al momento. Sin reimprimir cartas ni tachar nada a boli.
¿Cuántos platos puedo poner en total?
Los que quieras, porque rotan. La limitación no es cuántos platos tienes, sino cuántos caben legibles en cada pantalla: entre cinco y siete. Una carta de treinta platos se reparte en varias pantallas que van pasando por categorías.
¿Se puede poner en la terraza o solo dentro?
En terraza también, pero necesitas una pantalla preparada para exterior o de alta luminosidad: con luz de día una pantalla de interior no se ve. Es el mismo problema que en escaparate, y hay que elegir el brillo adecuado desde el principio.
¿Y si no sé diseñar?
No hace falta. El software trae plantillas donde solo cambias el texto y el precio, y si prefieres no ocuparte, te montamos nosotros la carta y las plantillas. Tú solo actualizas platos y precios cuando toque.
¿Montamos la carta digital de tu restaurante?
Cuéntanos cómo es tu local y cuántos platos tienes. Te decimos qué pantalla encaja, dónde colocarla y te pasamos presupuesto cerrado en 48 h, sin compromiso.
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